lunes, 22 de abril de 2013

“No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.”



He leído esta frase hace un rato, y he pensado que razón tiene. Son muchas las veces que me gustaría decir cosas, pero me las callo… porque no es el momento de decirlo, porque no es adecuado o porque no merece la pena… pero mediante la escritura, me gusta liberarme de todos mis pensamientos, expresarme… darme a conocer tal y como soy. Desahogarme.
Y son muchas las que pensado a lo largo de estos días que he estado sin escribir…  Me pregunto si es debido a la distancia, o a que realmente a veces creemos que necesitamos mucho a una persona y que la vamos a echar muchísimo de menos, y realmente cuando pasa el tiempo te das cuenta de que no es así. Que poco a poco te vas olvidando, ni siquiera es porque yo quiera. Es porque todo se acaba. Porque la gente no sabe comprometerse, no sabe cumplir con la palabra que da, porque ahora nada es como era antes. Antes cuando dos personas se querían y empezaban a salir, solo estaban el uno para el otro, se tenían en cuenta, se querían, para ellos ir cogidos de la mano, significaba algo mas que ser amigos con derecho a roce, para esos dos jóvenes, el otro era su mundo. No era ningún juego, eran sus vidas. No necesitaban a nadie más cuando encontraban a esa persona. Y hoy en día, parece que todo sea un juego, que no importen los sentimientos, si no las acciones, parece que el mundo este lleno de marionetas,  que no hagan las cosas con el corazón, ni porque quieran, si no por el simple hecho de hacerlas, por que hoy en día decir “Te amo” se utiliza  sin saber lo que significa.



Porque no puedes decirle a una persona te amo, y decírselo a otra una semana después, porque no puedes enamorar a una persona con las palabras y frases que quiere oír solo para conseguir tener un royo de un rato, y después olvidarte de todo lo que has dicho, porque si de verdad todas las personas que dicen te amo, estuvieran enamoradas… si dijéramos las cosas pensando en las consecuencias, si supiéramos el daño que podemos causar… simplemente tendríamos que tener conciencia de que las palabras a veces son mas que palabras, son sentimientos. Y detrás de cada sentimiento, hay una persona, hay una ilusión, hay un corazón.
Claro que todo tarde o temprano se supera… pero siempre es más difícil volver a creer en las palabras en los demás, confiar. ¿Y si cuando desconfías y crees que todo es falso, llega la persona que realmente vale la pena? La experiencia a mi me ha enseñado a que no hay que perder la esperanza… hay que levantarse después de cada golpe, y no hay que ser desconfiado… cuando una persona el segundo día de conocerte te dice te amo, ya es uno mas a la lista.
Dicen que las últimas manzanas en caer siempre son las mejores… así que supongo que no tenemos que tener prisa en que llegue alguien que merezca la pena. Alguien de quien poder enamorarse, una persona con la que te levantarías cada mañana, y le sonreirías, una persona que seria tu rutina, tu día a día, tu felicidad… una persona, que aunque no te sea necesaria para vivir, no quieras vivir sin ella.



2 comentarios:

Guido dijo...

Estoy seguro que siempre tendras a alguien que te escuche... Todo lo que dices es muy bonito.

Ámbar dijo...

:) Siempre hay alguien, pase lo que pase... no estamos solos.
Gracias:P