Ayer por la
noche, tuve un momento realmente feliz, estaba tumbada en mi cama, entre las
sabanas, pensativa, rayada. Y empecé a contarle mis sentimientos a mi hermana,
empezamos a hablar sobre nuestras vidas… nuestras emociones, nuestras confusiones,
nuestras experiencias, y acabamos llorando de la risa, haciendo el payaso, contándonos
anécdotas del día a día, animándonos mutuamente, disfrutando cada una con la
sonrisa de la otra, solo se oían nuestras risas en el silencio de la noche,
carcajadas ahogadas entre las sabanas… momentos como este son únicos, y son los que me hacen darme cuenta
de que aunque no todo es como yo quiero, tengo que seguir adelante… todo podría
ser mucho peor.
Si, vuelvo a sonreír.
Porque cada
vez que pienso en ti prefiero sonreír, que llorar, no quiero que me veas como
una cría, no quiero que estés mal por mí. Quiero que seas feliz. Así que yo seré
feliz, si así tú eres feliz. No quiero que llores, tienes que hacerle caso a tu corazón, no te servirá de nada que le cortes las alas. Yo no puedo luchar contra mis sentimientos, lo que siento por ti es único pero no puedo demostrártelo de mas maneras, solo me queda esperar lo que el destino me tenga preparado, yo ya he perdido mi propio rumbo. Se tu mismo, y no tengas miedo. Yo estoy aquí, y te quiero, soy tuya.
Hoy llovía…
he salido a dar un paseo bajo la lluvia… ojala lo hubiera hecho a tu lado. Me
encantan los días de lluvia, siento, que no solo yo tengo emociones que sacar,
también el cielo se desahoga, y la lluvia y yo nos fusionamos. Saltar en cada
charco y sentir como te moja toda la ropa, levantar la cara hacia el cielo y
notar las gotas recorriendo tu cara. Ver el cielo gris, y de repente, que salga
el sol, y aparezca el arco iris, estar melancólico, y de repente que un amigo
te anime y te apoye, y te haga sonreír. La tormenta y yo somos uno. Nos
conocemos, nos comprendemos. Nos apoyamos la una en la otra, y seguimos
adelante. Y después de la tormenta viene la calma, o eso dicen. No quiero calma,
simplemente quiero seguir adelante. Y seguiré con una sonrisa.
Y por mucho
tiempo que pase, tú sigues estado ahí. El primer pensamiento cada mañana, y mi
última sonrisa cada noche. Te quiero, como nunca he querido a nadie.
Te esperare,
de pequeña me enseñaron a luchar por lo que quiero, a gritarle al mundo, a ser
yo misma, a decidir sobre mi vida. Y que lo que mas te cuesta conseguir es lo
que mas merece la pena… el futuro me dará la respuesta. Porque esta historia no
tiene todavía un final. No mientras haya esperanza en mi corazón.
Te amo Pablo.
Te echo mucho
de menos.

2 comentarios:
Sigue tu camino, no el que los demás quieren que sigas...
:) No se quien eres pero te agradezco que me leas y que comentes...
Y gracias por tu consejo, intento seguir mi camino, ¿Pero como puedo seguir algo que no existe? No se cual es mi camino. Siento que estoy perdida en medio de la nada. Y no se que hacer para encontrarme.
Publicar un comentario