martes, 26 de marzo de 2013

Tú.



Ayer por la noche, tuve un momento realmente feliz, estaba tumbada en mi cama, entre las sabanas, pensativa, rayada. Y empecé a contarle mis sentimientos a mi hermana, empezamos a hablar sobre nuestras vidas… nuestras emociones, nuestras confusiones, nuestras experiencias, y acabamos llorando de la risa, haciendo el payaso, contándonos anécdotas del día a día, animándonos mutuamente, disfrutando cada una con la sonrisa de la otra, solo se oían nuestras risas en el silencio de la noche, carcajadas ahogadas entre las sabanas… momentos como este son  únicos, y son los que me hacen darme cuenta de que aunque no todo es como yo quiero, tengo que seguir adelante… todo podría ser mucho peor.
 Si, vuelvo a sonreír.
Porque cada vez que pienso en ti prefiero sonreír, que llorar, no quiero que me veas como una cría, no quiero que estés mal por mí. Quiero que seas feliz. Así que yo seré feliz, si así tú eres feliz. No quiero que llores, tienes que hacerle caso a tu corazón, no te servirá de nada que le cortes las alas. Yo no puedo luchar contra mis sentimientos, lo que siento por ti es único  pero no puedo demostrártelo de mas maneras, solo me queda esperar lo que el destino me tenga preparado, yo ya he perdido mi propio rumbo. Se tu mismo, y no tengas miedo. Yo estoy aquí, y te quiero, soy tuya.


Hoy llovía… he salido a dar un paseo bajo la lluvia… ojala lo hubiera hecho a tu lado. Me encantan los días de lluvia, siento, que no solo yo tengo emociones que sacar, también el cielo se desahoga, y la lluvia y yo nos fusionamos. Saltar en cada charco y sentir como te moja toda la ropa, levantar la cara hacia el cielo y notar las gotas recorriendo tu cara. Ver el cielo gris, y de repente, que salga el sol, y aparezca el arco iris, estar melancólico, y de repente que un amigo te anime y te apoye, y te haga sonreír. La tormenta y yo somos uno. Nos conocemos, nos comprendemos. Nos apoyamos la una en la otra, y seguimos adelante. Y después de la tormenta viene la calma, o eso dicen. No quiero calma, simplemente quiero seguir adelante. Y seguiré con una sonrisa.
Y por mucho tiempo que pase, tú sigues estado ahí. El primer pensamiento cada mañana, y mi última sonrisa cada noche. Te quiero, como nunca he querido a nadie.
Te esperare, de pequeña me enseñaron a luchar por lo que quiero, a gritarle al mundo, a ser yo misma, a decidir sobre mi vida. Y que lo que mas te cuesta conseguir es lo que mas merece la pena… el futuro me dará la respuesta. Porque esta historia no tiene todavía un final. No mientras haya esperanza en mi corazón.
Te amo Pablo.
Te echo mucho de menos.


2 comentarios:

Guido dijo...

Sigue tu camino, no el que los demás quieren que sigas...

Ámbar dijo...

:) No se quien eres pero te agradezco que me leas y que comentes...
Y gracias por tu consejo, intento seguir mi camino, ¿Pero como puedo seguir algo que no existe? No se cual es mi camino. Siento que estoy perdida en medio de la nada. Y no se que hacer para encontrarme.