Otro año ha pasado… poco a poco, han ido
transcurriendo las estaciones, las lluvias, el calor, el viento… y ya llega de
nuevo la navidad, toda despedir otro año… que rápido pasan los años, los
minutos, los días. De nuevo a empezar otro calendario, a tachar días a ver como
pasan las semanas, como vuelan los fines
de semana, a esperar con ansia nuestro cumpleaños, hasta que un año, ya no
queramos ese día, no queramos seguir cumpliendo años, seguir haciéndonos
mayores, demasiada responsabilidad, ¿y si no estoy a la altura de la vida?, y ¿si
no consigo mis metas? ¿Si no tengo tiempo suficiente?… que fácil sería ser por
siempre un niño… jugando a ser adultos, sin serlo, que fácil sería jugar con
muñecos toda la vida, y no con personas, no saber del amor, ni de besos, o
corazones rotos, ni de problemas, pero todo tendría sus desventajas, que seria
vivir, sin poder crecer, sin tener tantas oportunidades de cometer errores, sin
conocer a esa persona especial, sin tener tus propios hijos… No podemos evitar
crecer, pero sin embargo tengo miedo, de que mi mente no acompañe a mi cuerpo,
de seguir siendo una niña por dentro, de no madurar a tiempo, quisiera poder hacer tantas cosas, ver a las
personas mas haya de lo que nos muestran, quisiera hacer feliz a la gente que
quiero, evitar siempre los mismos problemas… tantas cosas, y tan poco tiempo.
Siento que se me va de las manos el tiempo, que se escapa, que se ríe de mi
mientras corre y me da la espalda, siento que pierdo momentos que son únicos preocupándome
de cosas que no merecen la pena, que mi temperamento evita que disfrute de la
vida como podría, siento que tengo una coraza que me protege, pero que a menudo
falla, es demasiado débil, y hay ciertas palabras mágicas que siempre consiguen
traspasarla.
Me rió de mi misma, tengo el mismo deseo
del año pasado para fin de año, recibir un bonito mensaje que diga: “Quiero
pasar este año que viene a tu lado”. Pero solo son fantasías de una niña tonta…
pero que seria mi vida sin mis fantasías, mis caprichos y mis sueños. Sería
aburrida. Monótona, sin luz, sin travesuras… sin la niña que llevo dentro,
seriamos robots, marionetas, manejadas por el azar, movidas por fuerzas
exteriores que no saben del amor, de la esperanza… no conocen el sabor amargo
de las lágrimas, ni las arrugas que
provocan la sonrisa…
Lo malo de soñar tanto, es que luego lo que
sucede en la realidad no se parece en nada, nunca nada llega a ser tan bonito
como te lo esperabas, o al revés, es demasiado bonito como para imaginarlo. Es
tan difícil separar la vida real, de la vida imaginaria, quizás lo mejor seria
dejar de luchar por separar los dos mundos y unirlos, permitir que todo fluya,
dejar de resistirme, simplemente fusionar fantasía y realidad. ¿Será eso
posible? Quizás si dejase de esperar cosas, de soñar con momentos, aprendería a
disfrutar más de lo que tengo. Simplemente si dejase que llegase el momento
adecuado cuando tenga que llegar. No creo en el destino, creo que yo soy la
dueña de mi vida, nada esta escrito, yo escribo
y decido mi vida con cada paso que doy. Pero entonces ¿porque me resulta
todo tan difícil? Ya no se si tengo miedo o estoy perdida.
Y digo yo, ¿Para que necesito ese mensaje?
Teniendo a tanta gente que me quiere, tengo a mi familia, que es lo que mas
quiero del mundo… a mis amigos, que me ayudan en el día a día, tanta gente que
me saca sonrisas sin pedir nada a cambio… no necesito más. ¿Podría ser más
feliz? Quizás, pero, ¿Podría ser mas infeliz? Si. Solo tengo que abrir los
ojos, ver que tengo todo un mundo de cariño a mí alrededor… de amor. Amor de
verdad. Y para toda la vida, sin frases estupidas que solo son bonitas
exteriormente, pero carecen de interior. No quiero una frase, ni un momento
bonito. Quiero una vida bonita.
No he pensado nuevos propósitos para este
año que se acerca, sinceramente ya no se que es lo que puede pasar, pero
dejemos que poco a poco todo surja, dejemos de pensar tanto en el mañana,
disfrutemos el presente, porque nunca sabes quien se puede enamorar de tu
sonrisa, o cuando puedes perder esa sonrisa para siempre, o lo que mueve a tu
sonrisa, sencillamente, la vida es una caja de sorpresas, es un laberinto sin
salida, hagas lo que hagas, siempre tendrás que decidir un camino, que puede o
no llevarte a la salida…
Solo se que este año que ya se va, y que ha
sido especial, y genial, lo despediré como se merece. Con una sonrisa cada día.
Este año, en el que empecé a escribir aquí, en el que empecé a abrir mi corazón,
mis sentimientos… donde empecé a expresar mis dudas. A conocerme a mi misma, a
afrontar mis miedos, mis inquietudes. Donde me he hecho mayor de edad. ¿Qué
pasara? No lo se, pero todo acaba algún día. Todo tiene un fin. Y entonces algo
nuevo empieza. Y el 2013, pronto se despedirá de nosotros, pasando a ser un
recuerdo. Y llegara el 2014, y le recibiremos como mejor sabemos, con una
sonrisa.
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