A veces, ¿no sientes que tienes
ganas de volar?… de dejar salir a tu corazón, de liberar toda tu energía, de sonreír
por cualquier tontería… de ser tu mismo en todo momento, de coger de la mano a
tus amigos y correr juntos, como si se tratase de los últimos metros antes de
llegar a la meta, ganas de abrazar a tu madre, darle un beso y decirle que sin
ella no serias nada, ganas de saltar, brincar y bailar, ganas de sacar la
cabeza por la ventana y gritar tu felicidad, ganas de decirle a esa persona
especial, “te quiero” ganas de alegrar a la gente que quieres, simplemente
ganas de ser feliz. Pues yo no me quedo con las ganas. Intento hacer realidad
cada uno de estos momentos.
Los que me conocen ya saben que
me paso el día soñando, creo en los cuentos de hadas, y confió plenamente en
que existe un príncipe azul para cada princesa. Me gusta quedarme ensimismada
pensando en algún momento perfecto, en algo que me gustaría que me pasara,
ponerme los cascos y simplemente dejar volar mi imaginación, creer que si te
esfuerzas puedes conseguir cualquier cosa. Le doy mas importancia a los
sentimientos que a las cosas materiales, y aprecio mas que me hagan sonreír que
que me hagan un regalo, me encanta que me hagan sentir bien, y que me digan
cosas bonitas, y son muy pocas las veces que puedo ser yo misma, decir todo lo
que pienso, sin tener miedo… pero en mis sueños, todas esas dudas y
preocupaciones desaparecen solo hay un lugar perfecto, con una persona
perfecta.
Es genial, en algún momento del día
estar sola… desconectar de todo, y pensar, relajarme, dejar a un lado el
ordenador y el móvil, y simplemente pensar. Llamarme rara, pero me ayuda a ver
la realidad, y por un momento puedo ver todo sin que se metan por medio las
emociones y enseguida nublen todo con su indefinido poder. Sentada, paso de ver
mi vida a través de los recuerdos, a vivir el presente y soñar con el futuro,
veo mis errores, y algunos, deseo volver a repetirlos, simplemente por que también
me hicieron feliz, otras cosas, simplemente me ayudan a ser mas fuerte, y otros
me hacen sonreír… y mezclando mi pasado, mi presente y mi futuro, empiezo a
imaginar, momentos perfectos. Supongo que es una tontería, debería abrir los
ojos dejar de soñar, y vivir el presente, lo se, y a veces soy muy
contradictoria… pero también creo que es difícil marcarse un rumbo, sin una
meta, sin sueños, aunque muchos se acaban olvidando, dejen de ser importantes,
o sean imposibles.
¿Sabéis lo que me gustaría ahora?
“Estar en una casita en el campo,
alejada de la ciudad, sentada en el alfeizar de la ventana, la brisa fresca me
da en la cara y mueve las cortinas que me provocan un leve cosquilleo en el
cuello… las paginas del libro que estoy leyendo van pasando poco a poco, y el
sol cansado, empieza a recogerse, la brisa empieza a ser mas fresca, y desde el
bosque se oyen los últimos cantos de los pájaros, antes de desaparecer hasta
que llegue el nuevo día. Cierro el libro, descalza salgo de la casa, y siento la
hierva bajo mis pies, un paso tras otro, cada vez mas rápido, y al final me
tumbo sobre la hierva, observo como se recoge el sol, y el cielo se vuelve de
calidos colores, el bosque ya esta oscuro, y la cortina, en la ventana ondea
contra el cielo, aspiro profundamente el aire limpio del campo, escucho el
silencio de la noche, animado con algún que otro grillo, otro día a terminado…
¿Qué será lo que nos deparara el mañana?”
Quizás vuele hasta el desierto,
quizás hasta el mar… o simplemente me vaya a dar un paseo por el parque… no se
lo que haré, pero se que tenemos una capacidad extraordinaria, podemos vivir
dos mundos a la vez, el real y el imaginario… nadie nos puede quitar nuestro
derecho a soñar… nuestro derecho a ser perfectos, ser protagonistas, de nuestras
ilusiones.
He de confesar que los sueños mas
bonitos siempre tienen amor… historias que nunca se cumplen, ideas que solo se
quedan en ideas, y besos que nunca llegan a darse, palabras que solo decimos en
nuestra mente, ilusiones que se deshacen, cuando pasan de nuestro mundo
imaginario a nuestro mundo real. Confesiones que nunca llegan a desvelarse…
Pero no hay que perder la esperanza… hay que seguir soñando. Sonriendo,
creyendo.
Yo se que todos, aunque algunos
no les guste admitirlo tienen un sueño. Una ilusión…
Y que unos más y otros menos
todos luchamos por conseguirlo.
Y hoy es un buen día para
intentar con el doble de fuerzas luchar por aquello que queremos. Para fusionar
dos mundos… con un único destino, el que nosotros escribimos. Con una única meta, ¡nuestra felicidad!





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