Primera
entrada del año.
Raro es el
día que no me preguntan como hago para estar casi siempre sonriendo. Nunca
tengo una respuesta clara, ni un motivo particular, ni una persona especial, ni
un recuerdo en mente… Simplemente creo que es bonito ver a una persona sonreír,
que alguien haga una broma, te diga un piropo, te diga algo cariñoso. Te saque
una sonrisa. Es bonito tener la elección, de poder elegir entre sonreír o
llorar. Es bonito saber apreciar a las
personas, los momentos. La vida.
Reconozco que
cuesta madrugar, y verlo a primera hora todo con alegría. Dejar el sueño a un
lado, el calor de tu habitación, la comodidad del pijama… las ganas de hacer
todo, menos lo que debes hacer. Y no ayudan nada los autobuses, a las ocho de
la mañana, llenos de gente con caras largas, bostezos malhumorados, saludos
amargados, quejas frías sobre el tiempo, esa negativa visión del mundo. Esas
miradas de reproche que te echan si te ven sonriendo. Esa despreciable
sensación de que si ellos no están bien no quieren que nadie mas lo este. Esas
miradas cómplices que se contagian unos a otros, ese intento de luchar contra
el mundo, en vez de seguirle la corriente. Esos momentos en los que te sientes
fuera de lugar, en los que sientes que tu y tu música no pertenecéis a ese lugar,
sientes que tu sonrisa no es bien recibida, tu visión del mundo no es
comprendida, y tus ganas de ser feliz son rechazadas.
No, definitivamente, no me gusta coger el bus.
No hay nada mejor que ir andando a tu bola,
despejarte, dejar volar la imaginación, viendo esos preciosos amaneceres
desde el puente. Miles de reflejos de luces distintas sobre las aguas del rió.
Ver las calles aun adormecidas, iluminadas por la leve luz del cielo mezclada
con la tenue luz de las farolas, reflejos rosas y amarillos en el cielo, gente
metida en sus abrigos, enfundada en sus pensamientos, largas calles vacías.
Recuerdos en cada cruce, cada esquina, cada banco, sonrisas que se me aparecen
en la cara, conforme me van apareciendo imágenes en la mente de cada lugar de
esas calles, esa ciudad, mi ciudad. Mi mente viaja en el tiempo, al pasado y al
futuro, recrea escenas, e inventa escenas, las mezcla, creando nuevos planes,
nuevas ideas, nuevas metas, nuevas ilusiones. El camino, llega al fin, llegas
al instituto, y te das cuenta que sin quererlo sonríes.
Y ahí, en ese
momento llega alguien y es cuando te pregunta, ¿Cómo haces para estar ya
sonriendo a primera hora de la mañana? Y empieza esa retahíla de lamentaciones
tan común, y tan conocida para todo el mundo, basada en un “con lo bien que estaría
yo en la cama” “que frío que hace” “es lunes”…
y digo yo, si, puede que en cierto modo tengáis razón, pero si tenemos que levantarnos cada mañana
para cumplir con nuestras obligaciones, y lo hacemos desde los seis años… no va
siendo hora, de que te des cuenta que si tienes que hacer algo si o si, no
merece la pena que cada día te lamentes, que puedes hacerlo todo mucho mejor
con una sonrisa. Puedes ser mas feliz, y eso solo depende de ti. Puedes
intentar dejar los problemas a un lado. Y olvidar por un rato todo lo que
quieras, a quien quieras.
Además ya sabéis
lo que dicen… “Sonriele a la vida y ella te sonreirá”
La vida es el
trascurso de cada una de todas esas mañanas, es cada momento que pasa, una
fusión de recuerdos, buenos o malos. Cada momento pasa a formar parte de ti, de
tu historia. Hoy es un día único, nunca más volverá a ser este momento, nunca más estarás ahora mismo, en este
momento, en ese lugar, leyendo esto. Ahí, aquí. Ahora. Y eso, eso es lo que
importa.
Ahora mismo
no vale de nada hacer tanto plan, perder tu presente preparando un futuro, puede cambiar toda tu vida en cualquier
momento, todo a lo que estas acostumbrado, todo por lo que luchas cada día,
todo de lo que dependes. Intenta vivir cada instante con felicidad, siendo tu
mismo, con la gente que te haga feliz. Escoge tú tu camino. No permitas que lo
decidan por ti.
Cualquiera
que lea esto, se que pensara que no soy más que una cría infantil, ilusa e
inmadura, que me río de todo, que no me tomo enserio las cosas, y que creo que
la vida es un juego. Simple y sencillamente creo que la realidad no la podemos
cambiar. Nuestras obligaciones, nuestras decisiones, nuestros errores, nuestras
caídas, nuestros gritos, nuestras lagrimas, nuestras sonrisas, nuestros amores…
No podemos cambiar el pasado, pero podemos vivir el presente con una sonrisa, y
esperar el futuro con los brazos abiertos. No es fácil, lo se. Pero, ¿Quién
dijo que la vida fuera fácil?
Estaba repasando
apuntes en mi cuaderno, pasando las hojas descuidadamente, releyendo datos,
fechas y nombres, y me he ido encontrando por las paginas todos esos momentos
en lo que desconecto en clase, y dejo divagar mi mente, y voy plasmándolos en
forma de frases, y he encontrado uno particular que me ha hecho gracia
releerlo, y he pensado “que loca estas, Irene” para mis adentros… cada uno
tiene una manera de hacerlos momentos mas aburridos, en algo mas divertidos.
Dejo a continuación ese trozo de alguna clase, alguna explicación perdida, un
dato menos que recordar…
“Te paras a mirar el cielo y te pierdes
en esa inmensidad azul, mezclas fantasía y realidad, como el cielo lo hace con
las nubes, cambias de humor como el día se convierte en noche, y de nuevo se
hace día. Tienes ilusiones que crecen rápidas y fluyen como la corriente del río.
Lloras en ocasiones mojándote el rostro al igual que la lluvia crea charcos por
las calles. Todo gira alrededor no somos más que pequeñas piezas de un mundo
llamado puzzle. Cada una de nuestras vidas es un rompecabezas, es una continua
búsqueda de soluciones, una búsqueda de la verdad. Nuestra verdad. La vida es
como un cuaderno con rayas horizontales y verticales cruzándose, con infinidad
de soluciones y posibilidades, con principio pero sin fin, no hay punto, no hay
distancia. Simplemente algún día llega la ultima hoja, te encuentras con la
tapa de cartón, sin rayas, quizás en ella encuentras la solución de lo que
buscabas, quizás puedes cerrar el cuaderno con felicidad, quizás te haya
servido de algo, quizás puedas darle utilidad a tu existencia, y al cerrar el
cuaderno, te lleves para siempre esa respuesta, quemes las hojas, y todo se
convierta en cenizas…
Que fácil es dejar mover la mano sobre
un folio, dejar volar la mente, abrir los pensamientos, expresarlos en frases,
unir razón y corazón. Cerrar los oídos al mundo, centrarme en mi interior,
desconectar de esa realidad que me rodea… que esta tan cerca, y es a la vez tan
lejana, frases inconexas, miradas perdidas, sonrisas a escondidas, dibujos en
cada margen de cada cuaderno, miradas soñadoras, apuntes rápidos, incoherentes,
rápidas y continuas miradas a el reloj, ojos semicerrados luchando contra el
sueño, miradas cómplices, profesores, con miles de explicaciones, libros,
apuntes, desapasionados, monótonos. Tiempo perdido”
Y con estas
reflexiones, ya hechas a ultima hora de la tarde, o quizás primera hora de la
noche, dejo por hoy este teclado que tanto me tiene que aguantar, me quito los
cascos, dejo que todo eso contra lo que he estado este rato, vuelva a mi, la
realidad me invada con su poder. Cada problema se adhiera a mi piel, y a pesar
de todo, cierro los ojos un instante. Y al abrirlos, todo esta igual, pero yo,
lo veo diferente. Solo yo soy dueña de mi vida, y yo decidiré que hacer con
ella. Y se, que ahora, quiero sonreír.
Feliz
findesemana.
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