viernes, 24 de enero de 2014

Macedonia de reflexiones y sonrisas.

Primera entrada del año. 


Raro es el día que no me preguntan como hago para estar casi siempre sonriendo. Nunca tengo una respuesta clara, ni un motivo particular, ni una persona especial, ni un recuerdo en mente… Simplemente creo que es bonito ver a una persona sonreír, que alguien haga una broma, te diga un piropo, te diga algo cariñoso. Te saque una sonrisa. Es bonito tener la elección, de poder elegir entre sonreír o llorar. Es bonito saber  apreciar a las personas, los momentos. La vida.
Reconozco que cuesta madrugar, y verlo a primera hora todo con alegría. Dejar el sueño a un lado, el calor de tu habitación, la comodidad del pijama… las ganas de hacer todo, menos lo que debes hacer. Y no ayudan nada los autobuses, a las ocho de la mañana, llenos de gente con caras largas, bostezos malhumorados, saludos amargados, quejas frías sobre el tiempo, esa negativa visión del mundo. Esas miradas de reproche que te echan si te ven sonriendo. Esa despreciable sensación de que si ellos no están bien no quieren que nadie mas lo este. Esas miradas cómplices que se contagian unos a otros, ese intento de luchar contra el mundo, en vez de seguirle la corriente. Esos momentos en los que te sientes fuera de lugar, en los que sientes que tu y tu música no pertenecéis a ese lugar, sientes que tu sonrisa no es bien recibida, tu visión del mundo no es comprendida, y tus ganas de ser feliz son rechazadas.


 No, definitivamente, no me gusta coger el bus. No hay nada mejor que ir andando a tu bola,  despejarte, dejar volar la imaginación, viendo esos preciosos amaneceres desde el puente. Miles de reflejos de luces distintas sobre las aguas del rió. Ver las calles aun adormecidas, iluminadas por la leve luz del cielo mezclada con la tenue luz de las farolas, reflejos rosas y amarillos en el cielo, gente metida en sus abrigos, enfundada en sus pensamientos, largas calles vacías. Recuerdos en cada cruce, cada esquina, cada banco, sonrisas que se me aparecen en la cara, conforme me van apareciendo imágenes en la mente de cada lugar de esas calles, esa ciudad, mi ciudad. Mi mente viaja en el tiempo, al pasado y al futuro, recrea escenas, e inventa escenas, las mezcla, creando nuevos planes, nuevas ideas, nuevas metas, nuevas ilusiones. El camino, llega al fin, llegas al instituto, y te das cuenta que sin quererlo sonríes.
Y ahí, en ese momento llega alguien y es cuando te pregunta, ¿Cómo haces para estar ya sonriendo a primera hora de la mañana? Y empieza esa retahíla de lamentaciones tan común, y tan conocida para todo el mundo, basada en un “con lo bien que estaría yo en la cama” “que frío que hace” “es lunes”…  y digo yo, si, puede que en cierto modo tengáis razón,  pero si tenemos que levantarnos cada mañana para cumplir con nuestras obligaciones, y lo hacemos desde los seis años… no va siendo hora, de que te des cuenta que si tienes que hacer algo si o si, no merece la pena que cada día te lamentes, que puedes hacerlo todo mucho mejor con una sonrisa. Puedes ser mas feliz, y eso solo depende de ti. Puedes intentar dejar los problemas a un lado. Y olvidar por un rato todo lo que quieras, a quien quieras.


Además ya sabéis lo que dicen… “Sonriele a la vida y ella te sonreirá”
La vida es el trascurso de cada una de todas esas mañanas, es cada momento que pasa, una fusión de recuerdos, buenos o malos. Cada momento pasa a formar parte de ti, de tu historia. Hoy es un día único, nunca más volverá a ser este momento,  nunca más estarás ahora mismo, en este momento, en ese lugar, leyendo esto. Ahí, aquí. Ahora. Y eso, eso es lo que importa.
Ahora mismo no vale de nada hacer tanto plan, perder tu presente preparando un futuro,  puede cambiar toda tu vida en cualquier momento, todo a lo que estas acostumbrado, todo por lo que luchas cada día, todo de lo que dependes. Intenta vivir cada instante con felicidad, siendo tu mismo, con la gente que te haga feliz. Escoge tú tu camino. No permitas que lo decidan por ti.
Cualquiera que lea esto, se que pensara que no soy más que una cría infantil, ilusa e inmadura, que me río de todo, que no me tomo enserio las cosas, y que creo que la vida es un juego. Simple y sencillamente creo que la realidad no la podemos cambiar. Nuestras obligaciones, nuestras decisiones, nuestros errores, nuestras caídas, nuestros gritos, nuestras lagrimas, nuestras sonrisas, nuestros amores… No podemos cambiar el pasado, pero podemos vivir el presente con una sonrisa, y esperar el futuro con los brazos abiertos. No es fácil, lo se. Pero, ¿Quién dijo que la vida fuera fácil?



Estaba repasando apuntes en mi cuaderno, pasando las hojas descuidadamente, releyendo datos, fechas y nombres, y me he ido encontrando por las paginas todos esos momentos en lo que desconecto en clase, y dejo divagar mi mente, y voy plasmándolos en forma de frases, y he encontrado uno particular que me ha hecho gracia releerlo, y he pensado “que loca estas, Irene” para mis adentros… cada uno tiene una manera de hacerlos momentos mas aburridos, en algo mas divertidos. Dejo a continuación ese trozo de alguna clase, alguna explicación perdida, un dato menos que recordar…


Te paras a mirar el cielo y te pierdes en esa inmensidad azul, mezclas fantasía y realidad, como el cielo lo hace con las nubes, cambias de humor como el día se convierte en noche, y de nuevo se hace día. Tienes ilusiones que crecen rápidas y fluyen como la corriente del río. Lloras en ocasiones mojándote el rostro al igual que la lluvia crea charcos por las calles. Todo gira alrededor no somos más que pequeñas piezas de un mundo llamado puzzle. Cada una de nuestras vidas es un rompecabezas, es una continua búsqueda de soluciones, una búsqueda de la verdad. Nuestra verdad. La vida es como un cuaderno con rayas horizontales y verticales cruzándose, con infinidad de soluciones y posibilidades, con principio pero sin fin, no hay punto, no hay distancia. Simplemente algún día llega la ultima hoja, te encuentras con la tapa de cartón, sin rayas, quizás en ella encuentras la solución de lo que buscabas, quizás puedes cerrar el cuaderno con felicidad, quizás te haya servido de algo, quizás puedas darle utilidad a tu existencia, y al cerrar el cuaderno, te lleves para siempre esa respuesta, quemes las hojas, y todo se convierta en cenizas…
Que fácil es dejar mover la mano sobre un folio, dejar volar la mente, abrir los pensamientos, expresarlos en frases, unir razón y corazón. Cerrar los oídos al mundo, centrarme en mi interior, desconectar de esa realidad que me rodea… que esta tan cerca, y es a la vez tan lejana, frases inconexas, miradas perdidas, sonrisas a escondidas, dibujos en cada margen de cada cuaderno, miradas soñadoras, apuntes rápidos, incoherentes, rápidas y continuas miradas a el reloj, ojos semicerrados luchando contra el sueño, miradas cómplices, profesores, con miles de explicaciones, libros, apuntes, desapasionados, monótonos. Tiempo perdido”

Y con estas reflexiones, ya hechas a ultima hora de la tarde, o quizás primera hora de la noche, dejo por hoy este teclado que tanto me tiene que aguantar, me quito los cascos, dejo que todo eso contra lo que he estado este rato, vuelva a mi, la realidad me invada con su poder. Cada problema se adhiera a mi piel, y a pesar de todo, cierro los ojos un instante. Y al abrirlos, todo esta igual, pero yo, lo veo diferente. Solo yo soy dueña de mi vida, y yo decidiré que hacer con ella. Y se, que ahora, quiero sonreír.

Feliz findesemana.