Me acabo de
quitar el reloj de la muñeca… y me he dado cuenta de que me quito algo mas que
un reloj, me estoy quitando el tiempo de encima, la constancia, el tic tac que me
anuncia lo rápido que pasa todo, aun no
me he dado cuenta y ya es de noche…
Un segundo,
un minuto, una hora, un día, y otro… van pasando sin que nos demos cuenta…
todas esas veces que deseamos que acabe la mañana, o que acabe rápido la próxima
hora, o que llegue un día preciso… y luego pasa tan rápido como todos los demás
sin que podamos parar el reloj a disfrutarlo. Y así sin poder evitarlo va
pasando nuestra vida, y en vez de divertirnos la mayor parte del tiempo
pensamos en las cosas que no hemos hecho, o las que nos gustaría hacer, las que
no podemos hacer, y las que en su día no hicimos, las que queremos hacer y
sabemos que no podemos hacer. Y digo yo, por que simplemente no vivimos. Sin
pensar a veces tanto las cosas, simplemente lanzándonos al vació… tirarnos por
la cascada, dejarnos llevar por el agua, sonreír.
Estoy harta
de ver problemas en todos lados, inconvenientes… de ver mi vida como algo que
estoy dejando escapar, de sentir que estoy desaprovechando algo que nunca podré
recuperar… mi tiempo. Y es que últimamente
he tenido una temporada en la que los problemas me han perseguido, y no he
sabido ver la luz a través de las nubes, he estado encerrada en un cuarto sin
ventanas, con los ojos vendados, pero en algún momento, ahí que decir basta.
Hay que levantarse, y volver a tener ilusiones, planes, simplemente salir a la
calle, y mirar a la gente, buscar sonrisas entre esas miradas, demostrarle al
mundo que estamos vivos, ver caer las hojas de los árboles, creando bonitas
espirales en el aire, y pensar que nosotros somos algo mas, pero que nuestro
camino va a ser el mismo. Al final todos caeremos, seremos polvo sobre la
Tierra, y quizás, pero solo quizás, seamos un buen recuerdo para alguien. Y es
que nunca sabes lo que te puede pasar, nunca sabes lo que tienes hasta que lo
pierdes, pero no, no es cierto, igual si que sabes lo que tienes, solo que piensas
que nunca lo perderás, te acabas acostumbrando a algo, sin saber apreciarlo… y
no. Tienes que valorar cada día esas sonrisas que te dedican, esos momentos
felices, y todas esas cosas maravillosas que nos rodean, en el momento que no
sepas ver nada de luz, felicidad, amor, y alegría a tu alrededor, estas
perdido. Porque por mucho que creas que tu mundo es una mierda, siempre habrá
algo peor. Y la vida va a estar ahí para demostrártelo.
Puedes
tropezarte, caerte, llorar, y lamentarte. Pero no quedarte quieto, no rendirte…
y eso es lo que yo intento… dejar que pase la tormenta, y confieso, que suelo ser muy negativa en el
momento… pero tengo a mi lado gente que no merezco. Y que me saca una sonrisa
aunque este mal, que se preocupa, que me apoya, que me anima, que me da la
mano, y me levanta, que me quita la venda de los ojos, y hace agujeros en la
habitación, y mueve un abanico para que las nubes se vayan, y un precioso y único
rayo de luz entra por el agujero, me ilumina, y crea una sombra en la pared, mi
perfil, pero yo, yo irradio luz.
Echaba de
menos escribir, y dedicar unos momentos a poner mis pensamientos en orden, e
intentar explicar este enredo de emociones que es mi mente… pero siempre es difícil
hacer que se pongan de acuerdo razón y corazón, bueno, yo creo que nunca lo
consigo… pero espero poder escribir mas a menudo.
Y es que
ahora que me paro a pensar, ha pasado el verano, ha pasado mi cumpleaños, ya
soy mayor de edad, estoy en segundo de bachiller, perdida entre un montón de
apuntes incoherentes, entre términos y deberes que nunca acabare de comprender,
entre profesores que están deseando que acabe la clase tanto como yo. Estoy en
una etapa de mi vida, que como cualquier otra es única, pero se supone que este
años tiene que ser importante, el final y el principio de algo. Sencillamente
no hay tiempo que perder, quiero que cada día sea un recuerdo. Que cada
recuerdo sea especial… no se como lo haré, pero merece la pena intentarlo,
porque la vida es demasiado corta como para desaprovecharla con lagrimas, y si
hay que llorar que sea de risa. Vamos a
comernos el mundo, o lo que queda de el.



