Me veo hace
diez meses, cuando todo empezó, me cambiaba de instituto, no conocía a nadie, y
empezaba bachiller, todo eran nervios. Recuerdo esos primeros días conociendo
cada clase, perdiéndome por los pasillos, sonriendo con inseguridad, descubriendo
nuevas personas, averiguando la
personalidad de cada profesor, familiarizando caras de mis compañeros,
aprendiendo nuevos nombres, revelando nuevos caminos por los que ir y volver al
instituto… y ahora todo ha acabado.
Ha sido un
curso duro, pero ha merecido la pena, he tenido millones de nuevas
experiencias, y he conocido a gente genial, momentos únicos. Podrías suprimir
esas noches de estudio sin dormir antes de un examen, esas broncas por sacar el
móvil en el pasillo, y esas clases aburridas en las que te quedas empanado, y
ya no sabes ni que dibujar en el cuaderno. Pero se valorar todas esas sonrisas,
cada lunes a las ocho y cuarto empezando con esas eternas clases de filosofía,
en las que el profesor nos contaba sus batallitas de cuando era joven, y nos pasábamos
una clase sin leer una palabra del libro… echare de menos esas clases pasándome
notitas, contándole mi vida a mi compañera, y haciendo cualquier cosa por sacar
una sonrisa a la gente que me rodeaba. Esos cinco minutos de descanso entre clase
y clase peleándonos por sentarnos en el banco, y comentar cada cosa de la gente
que pasaba por delante de nosotros. Esos tweets comentando cada cosa que
pasaba. Esas fotos ridículas, en mitad de clase tapando el móvil con una
carpeta. Esas carcajadas ahogadas, los
comentarios graciosos del listillo de clase. Las sonrisas de complicidad, los
dibujos que le haces en el libro a la persona que se te sienta al lado… son
tantas cosas las que suceden en cada mañana de instituto…
Podría
decirse, que no todas son buenas, pero que es toda una experiencia, y que se
aprende, no solo lo que pone en los libros de texto, toda esa teoría que nos
tenemos que aprender solo para superar una asignatura, todas esas cosas que
tantas veces nos preguntamos para que sirven, letras, palabras, frases, que a
veces ni comprendemos, no, el instituto es mas que eso… aprendemos a
relacionarnos, a confiar en los demás, a ayudarnos, a ser nosotros mismos, a
ver que no estamos solos, ha hacer que tus amigos no se sientan solos. A animar
a tu compañera cuando ves que tiene un mal día. Aprendes, lo que no te pueden
enseñar los libros de matemáticas, ni las clases educación física, aprendes lo
que es la vida. Y aprendes a diferenciar a un amigo, de un simple compañero,
una buena persona, de un desperdicio humano. Aprendes a apreciar el valor de
una buena sonrisa en la cara de las personas que ves día a día.
Así pues… un
curso acaba, una despedida, un final, un feliz verano.
Pronto nos
volveremos a ver todos las caras, unos habrán crecido, y a otros solo les habrá
crecido el pelo, algunos habrán madurado y otros seguirán igual de tontos, pero
seguiremos siendo esos crios con ganas de perder clase, y desear que acabe la
mañana cuando ni todavía ha empezado. Deseando que acabe el curso la primera
semana de clase, deseando que llegue de nuevo el verano cuando no ha terminado.
Así que a disfrutarlo.
Ahora viene
la recompensa de todos nuestros esfuerzos, la guinda del pastel, nuestras
vacaciones… ¡VERANO!
Bueno… antes
de todo vienen las notas, que es lo que fastidia todos nuestros planes para el
verano… ;) jajajaja na, es broma. Que tengáis un verano genial todos… y mucha
suerte J
Gracias,
gracias por todos esos momentos.
